Algunos comentarios sobre la poesía de Magaly Salazar

NO APTO PARA LOS RITOS DE LA SACRALIZACIÓN
(1978) Caracas, CELARG. Colección Voces Nuevas.

El Nacional, 6 de agosto de 1978 (Dos poetas de la posesión)
Según el poeta Luis Alberto Crespo, esta obra le permite a la autora: “elegir las frases que recorran, que averigüen una vez más, su cuerpo” (...) “lo femenino habla a lo femenino, en una suerte de contienda amatoria en la que, sin embargo, no asistiremos a evidencia alguna porque el vínculo sensual que estrecha a esta poesía se disuelve mediante la sugerencia, el juego ambiguo donde ocurre un desdoblamiento de la criatura amorosa, una posesión de sí misma, pero también por el otro, el oponente legendario.” (...) Siempre frente a ella misma o frente a ese otro, midiéndose como ser del deseo, la poeta suscita la comunicación poética con furor y pudor, sirviéndose de los vocablos como de objetos sensuales, exaltando el roce y el recuento corporal de obras y hechos o acusándose vencida en la contienda, en el acoso del escrúpulo, la sed nunca saciada, la imposibilidad de la entrega”. Este libro no es, en definitiva, tan sólo referencia sensual, sino extrañeza, otredad de las imágenes y el vocabulario del cuerpo se torna secreto, desbordamiento de sí con que se entrega el poeta en la palabra.”(...)



ARDENTÍA
(1992) Barcelona: Fondo Editorial del Caribe

El poeta Jesús Rosas Marcano, escribió en El Diario de Caracas , 20 de septiembre de 1992, en su columna poética “20 líneas”:
 
Magaly Cundeamor:
“Ardentía” de Magaly Salazar
 
“Obra de una sola pieza,
su libro es un esplendor
y es un instante de amor
que se repite y no cesa
 
En el mar se tornasola
la magia de su escritura
y obliga a tantas lecturas
como quien lee una ola

Magaly en su verso acosa
y alivia en veneno fiel,
entre el pecho del clavel
y la espalda de la rosa
 
¿Es obra, libro, cuaderno?
yo pienso que es un licor
con su cuerpo embriagador
que parece un vino eterno
 
En su verso cincelado
se advierte como un fanal
el deseo original
que triunfa sobre el pecado




Lidia Salas, poeta colombiana pero de raigambre en Venezuela, titula su comentario así: “ Ardentía, poemario de Magaly Salazar”

El Nacional, 16 de mayo de 1993
“ Y es que esta mujer en ausencia de las aguas y arenas desmesuradas de su isla inicia una honda reflexión de lo cotidiano, del sentimiento vital que se desgasta entre la soledad, la tristeza, el desconcierto y la esperanza de lo anunciado, de su cuerpo como casa, lugar de abrigo y ternura y del recuerdo de una geografía que está fuera de ella en sensualidad de imágenes y cadencias:” /“Lamo la vida al aire/ en algas y sol desmenuzado, íntegro”/, y dentro, como un aleteo:/ “intuyo el pulso de la sangre/ tan próximo a los alcatraces”

“A diferencia del lenguaje estridente, exuberante y codiciosamente erótico que pareciera signar la escritura del Caribe, en esta poesía, un adelgazamiento de silencios más sonoros que grito o carcajada, va fundando el poema. Letanía enroscada a ratos en estructuras herméticas o surrealistas siempre mesuradas, justamente apreciadas por el poeta español, Luis López Alvarez, cuando dice: “Me gusta la precisión verbal, la capacidad de elipsis, el temblor retenido”(…)




El crítico literario y lingüísta, Profesor, Luis Alvarez , presenta un pequeño ensayo acerca de las oposiciones y paralelismos de Ardentía.

Revista actual. ULA, Agosto-Diciembre. 1993
Dice Luis Alvarez : (...) “Finalmente, debemos decir que dentro de la sindéresis que hemos observado en este texto, es preciso recalcar algunos valores como el tratamiento lírico a través de una retórica sencilla, un ritmo acompasado, un uso de la interrogación como recurso. Por otra parte, la recurrencia de temas como la casa –con la connotación erótica que le hemos asignado, el amor (siempre el amor) posible, hacen que el texto se sienta con un enorme contenido poético. No hay historias. Hay sólo manifestaciones subjetivas de un entorno físico e íntimo. Y algo muy importante; ya al final de la obra (en el poema XXX), la autora se decide a comunicarnos la polisemia del nombre que hemos venido presintiendo desde el comienzo.

Si se apaga
El fuego de mis ojos
¿Cómo resuelvo lo oscuro de las cosas?
¿Cómo sustentaré el recuerdo?
¿Cuánta ardentía inflamará mis vísceras?

Como podrá verse, ya no habla únicamente de la ardentía que anhelan los pescadores, como razón de subsistencia. Ahora es la ardentía humana que se presiente –como imagen fáustica- con el devenir, en la soledad, en la incomprensión o en el desarrollo, cada vez más avasallante, de un mundo pragmático”



Tito Núñez Silva, poeta, colocó el siguiente título a su artículo: “Magaly Salazar, Palabra que es Velamen”

El Impulso , 29 de Diciembre de 1996
“Ardentía y La casa del vigía, son Casa y Mar. Libros fundamentales en la poética venezolana contemporánea. Fíjense en estos dos poemas:

I
Una piel busca mi casa
las sábanas se desordenan
De alguna manera nos abastecemos
en el espejo
somos huéspedes
También hay un vacío antes
de la puerta
pero la penumbra comienza a entenderse
con la casualidad

II
Crucé la puerta
y asumí la arquitectura múltiple.
Algo se construía en mí;
la mesa compartía
el espacio con todos
y el mantel blanco

El primero, es de Ardentía , el segundo, de La casa del Vigía
Puertas, espejos, sábanas, manteles, mesas, son referencias recurrentes en toda su obra. Pero esa casa es la infancia. Y su infancia es el mar. Y el mar es su poesía. Ella, como la ola, es única y múltiple. Va y viene pero siempre está allí.
Es la casa. Es el mar. Es su mirada.”




El Profesor y escritor, José Pérez, adscrito a la Universidad de Oriente Nueva Esparta, publicó un artículo el “ El diario del Caribe ”, el 11 de Octubre de 1993: “Vigilancia y Ardentía en Magaly Salazar.”

(…) Su poesía tiene, además, la concreción y el lenguaje transparente, propios de quien ha sostenido un ejercicio constante y depurador con su escritura: Después de la lluvia/ la brasa sobre el mar/ aún se llama ardentía” (Poema XXI. p.55) Por otra parte, Magaly Salazar Sanabria, conjuga muy bien los elementos de la trilogía que encauza su libro Ardentía: El YO, (evocador, sugestivo, lírico): el MAR (presencia e inmanencia del ser más allá de sus laberintos y patrón de medida de su palabra): y El OTRO, (CUERPO, el del amado, que es invitación constante al deseo, a la llama, a la ardentía). Como en este poema XXVIII:

Nadie
puede llamar cotidiano
al asombro de mi piel
cuando te toca a diario
 
También es zumbido en el semblante
la luna hacia tu frente
oir la respiración
como rastro sobre el papel
desvaneciéndose en la página
 
Otra vez,
En la nuez de tu cuello
en los antiguos nudos vegetales (p.47)




El poeta y periodista margariteño, Juan José Prieto, en una entrevista realizada a la poeta en el Diario del Caribe, de fecha, 15 de septiembre de 1997, a propósito de la publicación de Bajío de Sal, apunta:

“Cuando llegó el temblor
ya estaba sobre mi piel
tu mirada”

“Cuando el colibrí
está firme,
¡qué poco se mueve el aire
en las begonias!

Estos son unos de esos versos que Magaly nos entrega en su libro de reciente aparición Bajío de sal, y allí sigue la muestra de su talento, de su fuerza interior que cumple con la requisitoria de explayarse en los sentidos y formar las vertientes desenfrenadas de la inspiración y no se detiene en las cuestas más empinadas, sencillamente va en busca del terciopelo infinito de la prosa y el verso:

“Tu camisa revolotea
haciendo giros ante mí
y la pasión persigue sus enigmas”

(…) Con el alumbramiento de este nuevo texto, Magaly despierta ante la sonoridad del Haiku y se hace profunda en esas 17 sílabas con la que armoniza y rinde pleitesía a la naturaleza, al amor, y la pasión.

“Olvidado de sí mismo,
busca el Dios secreto
y se adueña de mi amado,
el desafuero
de la pasión”




En el escrito acerca de Bajío de sal , denominado: “Epifanía del sentir”, la poeta Lidia Salas expresa:

(...) Celebramos en la primera parte la sensualidad del poema VII: “El sabor de la sal/ sobre tus poros,/ ¡ah! caricia de la tarde” y la amplia gama de sugerencias del poema IX:
“Se llama guitarra/ la memoria sonora/ de Lauro”
(...)“La poética de estas páginas apunta al deseo de aprehender estados de conciencia y logra conmover el filo de los versos que expresan la soledad y la ausencia, con igual contundencia que la espuma verbal en la cual florece la alegría y la dicha; porque el eje temático de estos textos se inspira en la vida misma, y como la vida , se enriquece con tópicos diferentes, expresados siempre mediante un lenguaje conceptual y el uso certero de imágenes , las cuales iluminan a manera de flashes, el espacio del poema. Hermosa interrogante la de la página 59: “ ¿Quién pudiera con la dicha/ apretar las alegrías/ y hacer con ellas un ramo de capachos?” Deseo, más que pregunta, ruego, en ese territorio del “ojalá” que es la poesía. En este poema, como en muchos otros, la polisemia de los términos usados, plena el texto con las lecturas posibles, estableciéndose varios niveles de significaciones mediante el juego de prestidigitador que emplea el emisor”




El escritor, Efraín Subero, Miembro de Número de la Academia Venezolana de la Lengua , en una ponencia denominada: “La poesía de Magaly Salazar”, que presentó en el XXIX Simposio de Docentes e Investigadores de la Literatura Venezolana , en la Universidad Católica Andrés Bello, el día 29 de Octubre de 2003, leyó lo siguiente:
(...) “Para la Margarita de hoy, de ayer, de siempre, la poesía de Magaly Salazar es un hallazgo. Por supuesto, su aprendizaje “scholar” la ha llevado por diversos senderos enriquecedores de su personalidad poética, y es admirable cómo los asimila sin trasuntarlos. La poesía de Magaly Salazar es ella. Trabaja la materia. Cincela con cuidado su expresión. Pero pareciera tener siempre presente la sabia advertencia de Juan Ramón Jiménez:”No, no la toques más que así es la rosa”
(...)En la Isla , son tan simples los elementos del paisaje que también pueden estar al alcance de la mano. Y ocurre que pueden hacerse insondables si el soplo creador les concede su enigma:

“ Se abandona
en la flor marchita,
la tristeza”

(...) Y es cuando advierte la grandeza poética del silencio que es la pausa expresiva de la poesía y de la música. Por eso, ella también esta hecha de silencios:

“Desnuda piedra
tus tonalidades de silencio
no sólo de palabras
vive la poesía”

(...)No es por falsedad ni por moda que desecha los decires clásicos. Hermann Hesse nos advirtió a tiempo: “En el arte vale lo atemporal, no la moda ( Lecturas para minutos.2)
Es que, consciente de sí misma, le es connatural una expresión contemporánea, despejada, sintética, que la acerca al haiku japonés. Decir, como lo hace ella, apenas con tres versos de arte menor, es expresar lo que se expresa con el menor número de palabras posibles”




Para optar a la Maestría en Literatura Iberoamericana, la Profesora Beyra Amarista, presentó un trabajo de investigación en la Cátedra de Literatura Venezolana, Seminario de Poesía, titulado “ La casa del Vigía de Magaly Salazar Sanabria”. Allí dice:

(...)“En la simbología del espacio -dice Cirlot (1982), éste ha sido organizado por medio de divisiones fundadas en la tridimensionalidad representada por una cruz. La orientación espacial se puede apreciar en la siguiente muestra:
 
“¿Quién eres tú?
¿Quién colma tus paredes?
esparcida tu alma
te legitimas como cruz
como sonrisa
en el festín espiritual
en todo lo que una vez
fue sacrificio o juego”

En este caso, la irreverencia del “tú” diluye la posibilidad de armonía; en otra interpretación, la cruz denota espacialidad en cuanto apunta hacia todas las direcciones de la pared, hacia todos los puntos del espacio, norte, sur, este y oeste. Puede añadirse cierto sentido religioso como también erótico.” (…) En el verso XV, el sentido de la puerta es enigmático: “No importa la fortaleza de la puerta / habrá un adiós que la doblegue” Está presente una emoción siempre proclive a doblegarse por la fuerza de la afectividad. Presenta el poema una oposición binaria entre fortaleza y debilidad y una presencia y una ausencia. La síntesis será la fragilidad humana”




En una presentación de la poeta Magaly Salazar Sanabria, que hiciera el poeta Alberto Hernández, el 31 de octubre de 2003, en la Biblioteca “Agustín Codazzi” de Maracay, evento auspiciado por la Fundación Ludovico Silva, decía, refiriéndose al libro Levar fuegos y sietes:

(...) "En Levar fuegos y sietes, como ella misma lo señala, intenta responder al diálogo con la naturaleza y con los números para tratar de “conocerme a través de la nombradía de sus enigmas” “procuro descifrar a los cuatro elementos en la medida en que me descifro a mi misma”
En efecto, los misterios provistos por la voz lejana de San Francisco de Asís, en lo que de naturaleza contienen sus páginas, dan como resultado versos como éstos: “Vuelve para que me habites / en esa meladura olvidada por el mar/Ven, trae tus semillas y adóbame/ con la perseverancia del silencio”
La lujuria, el eros desde la espuma marina y un imposible: el silencio.Esta mujer, esta poeta, isla y continente, frecuentada por la costumbre de hacer de la palabra un encargo de la permanencia, nos empuja a decir con ella: “Soy el vuelo/ placentero gravito sobre el aire/ me elevo/ de lugar entrecortado a cielo/ trasciendo el crecimiento/ Estoy con la felicidad.” Una isla interior, volcánica y verbal, establece el itinerario de esta voz que hoy nos visita y nos lee desde sus imágenes”


“La agridulce resistencia del poema” se titula el prólogo de Cuerpos de resistencia que escribe la poeta Lidia Salas, estudiosa de la obra de Magaly Salazar Sanabria:

“La poeta se desnuda de su yo individual para asumir el riesgo de encender la antorcha, y así, derrotar lo oscuro de las sombras. Con sencillez denuncia la invasión de nuestros territorios más caros y sugiere, con la seducción de un ritmo fino y profundo en las frases, la alternativa por y para una vida más cierta. Su acción , como la de aquellos pioneros de la segunda guerra mundial, es clandestina y subversiva, valiente y decidida. ¿Existe algo más clandestino que los códigos poéticos? Cada verso es un mensaje cifrado que se realizará en cada lector cuando comparta la verdad y la emoción de quien lo ha escrito.
(...) El lenguaje de esta poesía descubre el oficio de quien conoce el valor semántico de cada palabra y el oído atento a la combinación de los sonidos: “¿Quién hereda mi corazón es este país saqueado?” La ironía y la gracia de la metáfora imprevista es utilizada como estrategia de fuerza y comprensión: “Si yo fuese niño, / pintaría con muchos colores la pantalla / para que sean de payaso, / en vez de horror / las horas del tonto”. En el poema a Caracas, personifica a la ciudad en sufrida interlocutora, cuando dice: “ Usted tranquila, Señora, /primero Sultana, jamás buhonera”

(...) En los últimos poemas , la voz se adelgaza en solicitud del amor esquivo, doliente por la ausencia, la orfandad y el desamparo. Cito tres de las expresiones que me han conmovido: “He probado alejarme tres pasos de mi sombra, / y me sigue lo triste”. “…y si me apartas; rio abajo como flor de bora”, “…haré una habitación / en mitad del cuerpo, / pues soy casa anterior.”